En 2005, un ciudadano austriaco fue desalojado de un avión por llevar dos armas peligrosas: dos raquetas de tenis.
Resulta que las raquetas de tenis estaban incluidas en una lista anexa de artículos prohibidos en los aviones. Los reglamentos europeos referentes a las medidas de control en los aeropuertos definian claramente que este anexo, que contenía qué se podía subir a un avión y que no, solamente se podía consultar por “autoridades competentes”, creando así una legislación secreta que se aplicaba a los ciudadanos de la UE, pero que éstos no podían conocer.
Tras las recomendaciones de la abogada general del Tribunal de Justícia Europeo, que consideraba que
El conjunto de medidas de seguridad son jurídicamente inválidas y debido a su carácter secreto deberían ser declaradas inexistentes.
el tribunal dictó sentencia.
El pasado 19 de Agosto, el Boletín Oficial de la Unión Europea publicaba esa legislación, hasta ahora ilegal, con el nuevo reglamento 820/2008.
El eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans publicó ayer la noticia, que ha pasado inadvertida durante nueve días, ya que la Comisión Europea no ha puesto demasiado entusiasmo en su difusión.
Papel mojado
Aunque esto parezca una victoria, no lo es, o en todo caso, sería una victoria menor. La gran mayoría de artículos sospechosos se mantiene y el nuevo reglamento capacita a las “autoridades competentes” de cada estado miembro a ampliar la lista según crean conveniente, obligandoles a publicitar esos cambios “con la mayor rapidez posible”.
Igualmente, los estados miembros podrán desarrollar por su cuenta “nuevos métodos de control” que podrán “evaluar” por un máximo de 30 meses. En ningún punto se dice nada de comunicar estos “nuevos métodos” a los pasajeros, aunque si que se deberán comunicar tanto a la Comisión y a los demás estados.
La arbitrariedad de los controles se mantiene, ya que el personal de seguridad, agentes de seguridad privada, podrá denegar el acceso de cualquier persona que lleve un artículo que, aunque no figure en la lista, se considere “sospechoso”.
Con el nuevo reglamento, seguimos estando en manos de personal no cualificado para tareas de control y lucha antiterrorista. Personal cuyos requisitos sobre el tema se limitan a “tener una visión global sobre terrorismo”. Personal que realiza tareas muy difíciles, en condiciones de mucha presión, y que no deberían realizar por tratarse de funciones específicas a desempeñar por fuerzas de seguridad especialmente dedicadas a estos temas, pero para los que se incluye formación específica. Según el reglamento,
El programa nacional de formación en seguridad de la aviación incluirá formación sobre la manera de tratar a los pasajeros indisciplinados.
¿Desde cuando un reglamento de la Unión Europea garantiza solamente el derecho del personal de seguridad a poder formarse para “tratar a los pasajeros indisciplinados”?
¿Dónde quedan los derechos de los ciudadanos disciplinados?
¿Que irresponsable se permite trasladar las competencias de la lucha antiterrorista desde los cuerpos y fuerzas de seguridad estatales a empresas de seguridad privada, poniendo en riesgo las vidas de los pasajeros y de los propios vigilantes?
¿Aceptaríamos que las tareas que realiza la Guardia Civil en un control preventivo de carreteras, las hiciera un vigilante privado?
¿No será que estas medidas son completamente ineficaces, puramente intimidatorias, destinadas a amedrentar a la población y por eso pueden realizarlas personas no formadas específicamente para la lucha contra el terrorismo?
El nuevo reglamento deja la puerta abierta a poder mantener algunos aspectos en secreto. Tal y como consta en la parte dedicada a “Consideraciones”, concretamente en la número cinco,
No obstante, sigue siendo esencial mantener secretas determinadas medidas cuya divulgación podría facilitar su elusión y la perpetración de actos de interferencia ilícita. Entre tales medidas figuran, en particular, determinados procedimientos detallados y exenciones de estos, relativos al control de los vehículos que entran en las zonas restringidas de seguridad, el registro de aviones y de pasajeros, el trato a los pasajeros perturbadores, el control del equipaje de bodega no acompañado y del equipaje de bodega mediante sistemas de detección de explosivos y el control de la carga y del correo, así como las especificaciones técnicas aplicables a los equipos de control.
Estas medidas deben adoptarse por separado, mediante una decisión destinada a todos los Estados miembros en un nuevo Reglamento.
En la “consideración” número 6 se dispone que se debe poder establecer una diferenciación entre aeropuertos “en función de una evaluación de riesgos local”. Es decir, las medidas se aplicarán arbitráriamente según cada aeropuerto. Si estas medidas pueden aplicarse de esta forma, es que no resultan eficientes en modo alguno.
El supuesto aumento de transparencia en la legislación europea no es tal, ya que ha tenido que ser un eurodiputado quien ha hecho público un reglamento. La Comisión Europea, órgano no representativo responsable de crear, modificar y derogar leyes en Europa, no ha hecho absolutamente nada por dar a conocer esta modificación y la posibilidad de existencia de reglamentos y anexos secretos sigue en pie.
Que tipo de transparencia queremos
Esta modificación no debería ser notícia, ya que el artículo 254 del Tratado de la UE, el documento fundacional, establece la obligada publicación de todos los reglamentos, directivas y decisiones que surjan de aplicar el procedimiento de codecisión, independientemente del proceso seguido.
Desde 2003 se han estado aplicando una serie de leyes y modificaciones de forma ilegal. Legalizar esa situación no es, de ningún modo, una victoria ni un “aumento de la transparencia”.
Una victoria sería la derogación del reglamento, y prohibición de otros reglamentos similares futuros, que impone medidas arbitrarias, absurdas y totalmente ineficaces para “luchar contra el terrorismo”
Un aumento de la transparencia sería que la Comisión Europea estuviera sujeta a elección en una mesa electoral por aquellos ciudadanos a los que se luego se aplican sus decisiones.
Por cierto, las raquetas de tenis por las que empezó todo, no figuraban en la lista prohibida… y como curiosidad final, la nueva lista de artículos prohibidos sospechosos de arma terrorista incluye las catapultas…
Em 2005, um cidadão austriaco foi desalojado de um avião por levar duas armas perigosas: dois raquetas de tênis.
Resulta que as raquetas de tênis estavam incluídas numa lista anexa de artigos proibidos nos aviões. Os regulamentos europeus referentes às medidas de controle nos aeroportos definian claramente que este anexo, que continha que se podia subir a um avião e que não, somente se podia consultar por autoridades “competentes”, criando assim uma legislação secreta que se aplicava aos cidadãos da UE, mas que estes não podiam conhecer.
Depois das recomendações da advogada geral do Tribunal de Justícia Europeu, que considerava que
O conjunto de medidas de segurança são juridicamente inválidas e devido a seu carácter secreto deveriam ser declaradas inexistentes.
o tribunal ditou sentença.
O passado 19 de Agosto, o Boletim Oficial da União Européia publicava essa legislação, até agora ilegal, com o novo regulamento 820/2008.
O eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans publicou ontem a notícia, que passou inadvertida durante nove dias, já que a Comissão Européia não pôs demasiado entusiasmo em seu difusión.
Nada
Ainda que isto pareça uma vitória, não o é, ou em todo caso, seria uma vitória menor. A grande maioria de artigos suspeitos mantém-se e o novo regulamento capacita às “autoridades competentes” da cada estado membro a ampliar a lista segundo creiam conveniente, obligandoles a publicitar essas mudanças “com a maior rapidez possível”.
Igualmente, os estados membros poderão desenvolver por sua conta “novos métodos de controle” que poderão “avaliar” por um máximo de 30 meses. Em nenhum ponto diz-se nada de comunicar estes “novos métodos” aos passageiros, ainda que se que dever-se-ão comunicar tanto à Comissão e aos demais estados.
A arbitrariedad dos controles mantém-se, já que o pessoal de segurança, agentes de segurança privada, poderá denegar o acesso de qualquer pessoa que leve um artigo que, ainda que não figure na lista, se considere “suspeito”.
Com o novo regulamento, seguimos estando em mãos de pessoal não qualificado para tarefas de controle e luta antiterrorista. Pessoal cujos requisitos sobre o tema se limitam a ter “uma visão global sobre terrorismo”. Pessoal que realiza tarefas muito difíceis, em condições de muita pressão, e que não deveriam realizar por se tratar de funções específicas a desempenhar por forças de segurança especialmente dedicadas a estes temas, mas para os que se inclui formação específica. Segundo o regulamento,
O programa nacional de formação em segurança da aviação incluirá formação sobre a maneira de tratar aos passageiros indisciplinados.
Desde quando um regulamento da União Européia garante somente o direito do pessoal de segurança a poder se formar para “tratar aos passageiros indisciplinados”?
Onde ficam os direitos dos cidadãos disciplinados?
Que irresponsable se permite transladar as concorrências da luta antiterrorista desde os corpos e forças de segurança estatais a empresas de segurança privada, pondo em risco as vidas dos passageiros e dos próprios vigilantes?
Aceitaríamos que as tarefas que realiza a Policia civil num controle preventivo de estradas, as fizesse um vigilante privado?
Não será que estas medidas são completamente ineficaces, puramente intimidatorias, destinadas a amedrentar à população e por isso podem as realizar pessoas não formadas especificamente para a luta contra o terrorismo?
O novo regulamento deixa a porta aberta a poder manter alguns aspectos em segredo. Tal e como consta na parte dedicada a Considerações “”, concretamente na número cinco,
Não obstante, segue sendo essencial manter secretas determinadas medidas cuja divulgação poderia facilitar sua elusión e a perpetración de actos de interferencia ilícita. Entre tais medidas figuram, em particular, determinados procedimentos detalhados e isenções destes, relativos ao controle dos veículos que entram nas zonas rêstringidas de segurança, o registo de aviões e de passajeros, o trato aos passageiros perturbadores, o controle da bagagem de bodega não acompanhado e da bagagem de bodega mediante sistemas de detección de explosivos e o controle do ónus e do correio, bem como as especificaciones técnicas aplicables às equipas de controle.
Estas medidas devem adoptar-se por separado, mediante uma decisão destinada a todos os Estados membros num novo Regulamento.
Na “consideração” número 6 dispõe-se que se deve poder estabelecer uma diferenciación entre aeroportos “em função de uma avaliação de riscos local”. Isto é, as medidas aplicar-se-ão arbitráriamente segundo a cada aeroporto. Se estas medidas podem aplicar-se desta forma, é que não resultam eficientes em modo algum.
O suposto aumento de transparência na legislação européia não é tal, já que teve que ser um eurodiputado quem fez público um regulamento. A Comissão Européia, órgão não representativo responsável de criar, modificar e derogar leis em Europa, não fez absolutamente nada por dar a conhecer esta modificação e a possibilidade de existência de regulamentos e anexos segredos segue em pé.
Que tipo de transparência queremos
Esta modificação não deveria ser notícia, já que o artigo 254 do Tratado da UE, o documento fundacional, estabelece a obrigada publicação de todos os regulamentos, directivas e decisões que surjam de aplicar o procedimento de codecisión, independentemente do processo seguido.
Desde 2003 têm-se estado aplicando uma série de leis e modificações de forma ilegal. Legalizar essa situação não é, de nenhum modo, uma vitória nem um “aumento da transparência”.
Uma vitória seria a derogación do regulamento, e proibição de outros regulamentos similares futuros, que impõe medidas arbitrárias, absurdas e totalmente ineficaces para “lutar contra o terrorismo”
Um aumento da transparência seria que a Comissão Européia estivesse sujeita a eleição numa mesa eleitoral por aqueles cidadãos aos que se depois se aplicam suas decisões.
Por verdadeiro, as raquetas de tênis pelas que começou tudo, não figuravam na lista proibida… e como curiosidade final, a nova lista de artigos proibidos suspeitos de arma terrorista inclui as catapultas…
En 2005, un cidadán austriaco foi desalojado dun avión por levar dúas armas perigosas: dúas raquetas de tenis.
Resulta que as raquetas de tenis estaban incluídas nunha lista anexa de artigos prohibidos nos avións. Os reglamentos europeos referentes ás medidas de control nos aeroportos definian claramente que este anexo, que contiña que se podía subir a un avión e que non, soamente podíase consultar por autoridades “competentes”, creando así unha lexislación secreta que se aplicaba aos cidadáns da UE, pero que estes non podían coñecer.
Tralas recomendaciones da avogada xeral do Tribunal de Justícia Europeo, que consideraba que
O conxunto de medidas de seguridade son jurídicamente inválidas e debido ao seu carácter secreto deberían ser declaradas inexistentes.
o tribunal dictó sentenza.
O pasado 19 de Agosto, o Boletín Oficial da Unión Europea publicaba esa lexislación, ata agora ilegal, co novo reglamento 820/2008.
O eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans publicou onte a noticia, que pasou inadvertida durante nove días, xa que a Comisión Europea non puxo demasiado entusiasmo na súa difusión.
Papel mollado
Aínda que isto pareza unha vitoria, non o é, ou en todo caso, sería unha vitoria menor. A gran maioría de artigos sospeitosos mantense e o novo reglamento capacita ás “autoridades competentes” de cada estado membro a ampliar a lista segundo crean conveniente, obligandoles a publicitar eses cambios “coa maior rapidez posible”.
Igualmente, os estados membros poderán desenvolver pola súa conta “novos métodos de control” que poderán “evaluar” por un máximo de 30 meses. En ningún punto dise nada de comunicar estes novos “métodos” aos pasaxeiros, aínda que si que se deberán comunicar tanto á Comisión e aos demais estados.
A arbitrariedad dos controis mantense, xa que o persoal de seguridade, axentes de seguridade privada, poderá denegar o acceso de calquera persoa que leve un artigo que, aínda que non figure na lista, considérese “sospeitoso”.
Co novo reglamento, seguimos estando en mans de persoal non cualificado para tarefas de control e loita antiterrorista. Persoal cuxos requisitos sobre o tema limítanse a ter “unha visión global sobre terrorismo”. Persoal que realiza tarefas moi difíciles, en condicións de moita presión, e que non deberían realizar por tratarse de funcións específicas a desempeñar por forzas de seguridade especialmente dedicadas a estes temas, pero para os que se inclúe formación específica. Segundo o reglamento,
O programa nacional de formación en seguridade da aviación incluirá formación sobre o xeito de tratar aos pasaxeiros indisciplinados.
Desde cando un reglamento da Unión Europea garante soamente o dereito do persoal de seguridade a poder formarse para “tratar aos pasaxeiros indisciplinados”?
Onde quedan os dereitos dos cidadáns disciplinados?
Que irresponsable permítese trasladar as competencias da loita antiterrorista desde os corpos e forzas de seguridade estatais a empresas de seguridade privada, poñendo en risco as vidas dos pasaxeiros e dos propios vixiantes?
Aceptariamos que as tarefas que realiza a Garda Civil nun control preventivo de estradas, fixéseas un vixiante privado?
Non será que estas medidas son completamente ineficaces, puramente intimidatorias, destinadas a amedrentar á poboación e por iso poden realizalas persoas non formadas específicamente para a loita contra o terrorismo?
O novo reglamento deixa a porta aberta a poder manter algúns aspectos en segredo. Tal e como consta na parte dedicada a Consideracións “”, concretamente na número cinco,
No entanto, segue sendo esencial manter secretas determinadas medidas cuxa divulgación podería facilitar a súa elusión e a perpetración de actos de interferencia ilícita. Entre tales medidas figuran, en particular, determinados procedementos detallados e exenciones destes, relativos ao control dos vehículos que entran nas zonas restringidas de seguridade, o rexistro de avións e de pasajeros, o trato aos pasaxeiros perturbadores, o control da equipaxe de bodega non acompañado e da equipaxe de bodega mediante sistemas de detección de explosivos e o control da carga e do correo, así como as especificaciones técnicas aplicables aos equipos de control.
Estas medidas deben adoptarse por separado, mediante unha decisión destinada a todos os Estados membros nun novo Reglamento.
Na “consideración” número 6 disponse que se debe poder establecer unha diferenciación entre aeroportos “en función dunha avaliación de riscos local”. É dicir, as medidas aplicaranse arbitráriamente segundo cada aeroporto. Si estas medidas poden aplicarse desta forma, é que non resultan eficientes de ningún xeito.
O suposto aumento de transparencia na lexislación europea non é tal, xa que ha #ter que ser un eurodiputado quen fixo público un reglamento. A Comisión Europea, órgano non representativo responsable de crear, modificar e derrogar leis en Europa, non fixo absolutamente nada por dar a coñecer esta modificación e a posibilidade de existencia de reglamentos e anexos segredos segue en pé.
Que tipo de transparencia queremos
Esta modificación non debería ser notícia, xa que o artigo 254 do Tratado da UE, o documento fundacional, establece a obrigada publicación de todos os reglamentos, directivas e decisións que xurdan de aplicar o procedemento de codecisión, independientemente do proceso seguido.
Desde 2003 estivéronse aplicando unha serie de leis e modificacións de forma ilegal. Legalizar esa situación non é, de ningún modo, unha vitoria nin “un aumento da transparencia”.
Unha vitoria sería a derrogación do reglamento, e prohibición doutros reglamentos similares futuros, que impón medidas arbitrarias, absurdas e totalmente ineficaces para “loitar contra o terrorismo”
Un aumento da transparencia sería que a Comisión Europea estivese suxeita a elección nunha mesa electoral por aqueles cidadáns aos que se logo aplícanse as súas decisións.
Por certo, as raquetas de tenis polas que empezou todo, non figuraban na lista prohibida… e como curiosidade final, a nova lista de artigos prohibidos sospeitosos de arma terrorista inclúe as catapultas…
En 2005, un ciutadan austriac # # #el deslotjat d'un avion per portar doas armas perilhosas: doas raquetas de tennis.
Resulta que las raquetas de tennis èran inclusas en una lista anexa d'articles proïbits en los avions. Los reglaments europèus de referents a las mesuras de contraròtle en los aeropòrts definian clarament qu'aqueste anexo, que conteniá qué se podiá pujar a un avion e que pas, se podiá pas que consultar per “d'autoritats competentas”, en creant aital una legislacion secrèta que s'aplicava als ciutadans de l'UE, mas qu'aquestes podián pas conéisser.
Après las recomandacions de l'avocada generala del Tribunal de Justícia Europèu, que considerava que
L'ensemble de mesuras de seguretat son jurídicamente inválidas e a causa de lo sieu caractèr secrèt aurián d'èsser declaradas inexistentas.
Lo tribunal dictèt senténcia.
Lo passat 19 d'Agost, lo Bulletin Oficial de l'Union Europèa publicava aquesta legislacion, fins ara illegala, amb lo nòu reglament 820/2008.
Lo eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans publiquèt ièr la notícia, qu'es passat inadvertida pendent nòu jorns, doncas que la Comission Europèa a pas ponut tròp entosiasme en la siá difusion
En 2005, un ciutadà austríac va ser desallotjat d'un avió per portar dues armes perilloses: dos raquetas de tennis.
Resulta que les raquetas de tennis estaven incloses en una llista annexa d'articles prohibits en els avions. Els reglaments europeus referents a les mesures de control en els aeroports definian clarament que aquest annex, que contenia què es podia pujar a un avió i que no, solament es podia consultar per “autoritats competents”, creant així una legislació secreta que s'aplicava als ciutadans de la UE, però que aquests no podien conèixer.
Després de les recomanacions de l'advocada general del Tribunal de Justícia Europeu, que considerava que
El conjunt de mesures de seguretat són jurídicament inválidas i a causa del seu caràcter secret haurien de ser declarades inexistents.
el tribunal va dictar sentència.
El passat 19 d'Agost, el Butlletí Oficial de la Unió Europea publicava aquesta legislació, fins a ara il·legal, amb el nou reglament 820/2008.
El eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans va publicar ahir la notícia, que ha passat distreta durant nou dies, ja que la Comissió Europea no ha posat massa entusiasme en la seva difusió.
Paper mullat
Encara que això sembli una victòria, no ho és, o en tot cas, seria una victòria menor. La gran majoria d'articles sospitosos es manté i el nou reglament capacita a les “autoritats competents” de cada estat membre a ampliar la llista segons creen convenient, obligandoles a publicitar aquests canvis “amb la major rapidesa possible”.
Igualment, els estats membres podran desenvolupar pel seu compte “nous mètodes de control” que podran “avaluar” per un màxim de 30 mesos. En cap punt es diu gens de comunicar aquests “nous mètodes” als passatgers, encara que si que s'hauran de comunicar tant a la Comissió i als altres estats.
L'arbitrarietat dels controls es manté, ja que el personal de seguretat, agents de seguretat privada, podrà denegar l'accés de qualsevol persona que porti un article que, encara que no figuri en la llista, es consideri “sospitós”.
Amb el nou reglament, seguim estant en mans de personal no qualificat per a tasques de control i lluita antiterrorista. Personal els requisits del qual sobre el tema es limiten a “tenir una visió global sobre terrorisme”. Personal que realitza tasques molt difícils, en condicions de molta pressió, i que no haurien de realitzar per tractar-se de funcions específiques a exercir per forces de seguretat especialment dedicades a aquests temes, però per als quals s'inclou formació específica. Segons el reglament,
El programa nacional de formació en seguretat de l'aviació inclourà formació sobre la manera de tractar als passatgers indisciplinados.
Des de quan un reglament de la Unió Europea garanteix solament el dret del personal de seguretat a poder formar-se per a “tractar als passatgers indisciplinados”?
On queden els drets dels ciutadans disciplinados?
Que irresponsable es permet traslladar les competències de la lluita antiterrorista des dels cossos i forces de seguretat estatals a empreses de seguretat privada, posant en risc les vides dels passatgers i dels propis vigilants?
Acceptaríem que les tasques que realitza la Guàrdia Civil en un control preventiu de carreteres, les fes un vigilant privat?
No serà que aquestes mesures són completament ineficaces, purament intimidatorias, destinades a amedrentar a la població i per això poden realitzar-les persones no formades específicament per a la lluita contra el terrorisme?
El nou reglament deixa la porta oberta a poder mantenir alguns aspectes en secret. Tal com consta en la part dedicada a “Consideracions”, concretament en la nombre cinc,
No obstant, segueix sent essencial mantenir secretes deacabades mesures que la seva divulgación podria facilitar la seva elusión i la perpetración d'actes d'interferència il·lícita. Entre tals mesures figuren, en particular, determinats procediments detallats i exempcions d'aquests, relatius al control dels vehicles que entren en les zones restringidas de seguretat, el registre d'avions i de passajeros, el tracte als passatgers perturbadores, el control de l'equipatge de celler no acompanyat i de l'equipatge de celler mitjançant sistemes de detecció d'explosius i el control de la càrrega i del correu, així com les especificaciones tècniques aplicables als equips de control.
Aquestes mesures han d'adoptar-se per separat, mitjançant una decisió destinada a tots els Estats membres en un nou Reglament.
En la “consideració” nombre 6 es disposa que s'ha de poder establir una diferenciación entre aeroports “en funció d'una avaluació de riscos local”. És a dir, les mesures s'aplicaran arbitráriamente segons cada aeroport. Si aquestes mesures poden aplicar-se d'aquesta forma, és que no resulten eficients en manera algun.
El suposat augment de transparència en la legislació europea no és tal, ja que ha hagut de ser un eurodiputado qui ha fet públic un reglament. La Comissió Europea, òrgan no representatiu responsable de crear, modificar i derogar lleis a Europa, no ha fet absolutament gens per donar a conèixer aquesta modificació i la possibilitat d'existència de reglaments i annexos secrets segueix en peu.
Que tipus de transparència volem
Aquesta modificació no hauria de ser notícia, ja que l'article 254 del Tractat de la UE, el document fundacional, estableix l'obligada publicació de tots els reglaments, directives i decisions que sorgeixin d'aplicar el procediment de codecisión, independentment del procés seguit.
Des de 2003 s'han estat aplicant una sèrie de lleis i modificacions de forma il·legal. Legalitzar aquesta situació no és, de cap manera, una victòria ni “un augment de la transparència”.
Una victòria seria la derogació del reglament, i prohibició d'altres reglaments similars futurs, que imposa mesures arbitrarias, absurdes i totalment ineficaces per a “lluitar contra el terrorisme”
Un augment de la transparència seria que la Comissió Europea estigués subjecta a elecció en una taula electoral per aquells ciutadans als quals es després s'apliquen les seves decisions.
Per cert, les raquetas de tennis per les quals va començar tot, no figuraven en la llista prohibida… i com curiositat final, la nova llista d'articles prohibits sospitosos d'arma terrorista inclou les catapultas…
En 2005, un ciudadano austriaco fue desalojado de un avión por llevar dos armas peligrosas: dos raquetas de tenis.
Resulta que las raquetas de tenis estaban incluidas en una lista anexa de artículos prohibidos en los aviones. Los reglamentos europeos referentes a las medidas de control en los aeropuertos definian claramente que este anexo, que contenía qué se podía subir a un avión y que no, solamente se podía consultar por “autoridades competentes”, creando así una legislación secreta que se aplicaba a los ciudadanos de la UE, pero que éstos no podían conocer.
Tras las recomendaciones de la abogada general del Tribunal de Justícia Europeo, que consideraba que
El conjunto de medidas de seguridad son jurídicamente inválidas y debido a su carácter secreto deberían ser declaradas inexistentes.
el tribunal dictó sentencia.
El pasado 19 de Agosto, el Boletín Oficial de la Unión Europea publicaba esa legislación, hasta ahora ilegal, con el nuevo reglamento 820/2008.
El eurodiputado nacionalista Ignasi Guardans publicó ayer la noticia, que ha pasado inadvertida durante nueve días, ya que la Comisión Europea no ha puesto demasiado entusiasmo en su difusión.
Papel mojado
Aunque esto parezca una victoria, no lo es, o en todo caso, sería una victoria menor. La gran mayoría de artículos sospechosos se mantiene y el nuevo reglamento capacita a las “autoridades competentes” de cada estado miembro a ampliar la lista según crean conveniente, obligandoles a publicitar esos cambios “con la mayor rapidez posible”.
Igualmente, los estados miembros podrán desarrollar por su cuenta “nuevos métodos de control” que podrán “evaluar” por un máximo de 30 meses. En ningún punto se dice nada de comunicar estos “nuevos métodos” a los pasajeros, aunque si que se deberán comunicar tanto a la Comisión y a los demás estados.
La arbitrariedad de los controles se mantiene, ya que el personal de seguridad, agentes de seguridad privada, podrá denegar el acceso de cualquier persona que lleve un artículo que, aunque no figure en la lista, se considere “sospechoso”.
Con el nuevo reglamento, seguimos estando en manos de personal no cualificado para tareas de control y lucha antiterrorista. Personal cuyos requisitos sobre el tema se limitan a “tener una visión global sobre terrorismo”. Personal que realiza tareas muy difíciles, en condiciones de mucha presión, y que no deberían realizar por tratarse de funciones específicas a desempeñar por fuerzas de seguridad especialmente dedicadas a estos temas, pero para los que se incluye formación específica. Según el reglamento,
El programa nacional de formación en seguridad de la aviación incluirá formación sobre la manera de tratar a los pasajeros indisciplinados.
¿Desde cuando un reglamento de la Unión Europea garantiza solamente el derecho del personal de seguridad a poder formarse para “tratar a los pasajeros indisciplinados”?
¿Dónde quedan los derechos de los ciudadanos disciplinados?
¿Que irresponsable se permite trasladar las competencias de la lucha antiterrorista desde los cuerpos y fuerzas de seguridad estatales a empresas de seguridad privada, poniendo en riesgo las vidas de los pasajeros y de los propios vigilantes?
¿Aceptaríamos que las tareas que realiza la Guardia Civil en un control preventivo de carreteras, las hiciera un vigilante privado?
¿No será que estas medidas son completamente ineficaces, puramente intimidatorias, destinadas a amedrentar a la población y por eso pueden realizarlas personas no formadas específicamente para la lucha contra el terrorismo?
El nuevo reglamento deja la puerta abierta a poder mantener algunos aspectos en secreto. Tal y como consta en la parte dedicada a “Consideraciones”, concretamente en la número cinco,
No obstante, sigue siendo esencial mantener secretas determinadas medidas cuya divulgación podría facilitar su elusión y la perpetración de actos de interferencia ilícita. Entre tales medidas figuran, en particular, determinados procedimientos detallados y exenciones de estos, relativos al control de los vehículos que entran en las zonas restringidas de seguridad, el registro de aviones y de pasajeros, el trato a los pasajeros perturbadores, el control del equipaje de bodega no acompañado y del equipaje de bodega mediante sistemas de detección de explosivos y el control de la carga y del correo, así como las especificaciones técnicas aplicables a los equipos de control.
Estas medidas deben adoptarse por separado, mediante una decisión destinada a todos los Estados miembros en un nuevo Reglamento.
En la “consideración” número 6 se dispone que se debe poder establecer una diferenciación entre aeropuertos “en función de una evaluación de riesgos local”. Es decir, las medidas se aplicarán arbitráriamente según cada aeropuerto. Si estas medidas pueden aplicarse de esta forma, es que no resultan eficientes en modo alguno.
El supuesto aumento de transparencia en la legislación europea no es tal, ya que ha tenido que ser un eurodiputado quien ha hecho público un reglamento. La Comisión Europea, órgano no representativo responsable de crear, modificar y derogar leyes en Europa, no ha hecho absolutamente nada por dar a conocer esta modificación y la posibilidad de existencia de reglamentos y anexos secretos sigue en pie.
Que tipo de transparencia queremos
Esta modificación no debería ser notícia, ya que el artículo 254 del Tratado de la UE, el documento fundacional, establece la obligada publicación de todos los reglamentos, directivas y decisiones que surjan de aplicar el procedimiento de codecisión, independientemente del proceso seguido.
Desde 2003 se han estado aplicando una serie de leyes y modificaciones de forma ilegal. Legalizar esa situación no es, de ningún modo, una victoria ni un “aumento de la transparencia”.
Una victoria sería la derogación del reglamento, y prohibición de otros reglamentos similares futuros, que impone medidas arbitrarias, absurdas y totalmente ineficaces para “luchar contra el terrorismo”
Un aumento de la transparencia sería que la Comisión Europea estuviera sujeta a elección en una mesa electoral por aquellos ciudadanos a los que se luego se aplican sus decisiones.
Por cierto, las raquetas de tenis por las que empezó todo, no figuraban en la lista prohibida… y como curiosidad final, la nueva lista de artículos prohibidos sospechosos de arma terrorista incluye las catapultas…



August 28th, 2008 at 1:23 pm
[...] deriva antidemocr
September 3rd, 2008 at 8:56 am
[...] Des del juliol de 2007, en que va comen