La SGAE implantará por su cuenta, con las operadoras, el sistema de tres avisos + corte en el servicio de Internet que intenta imponer Sarkozy en Francia.
La lógica es implacable: Privatizado el sistema impositivo mediante el canon digital, ¿por qué no privatizar la interpretación de la ley e incluso su redacción, delegándola también en la SGAE?
Un reaccionario es alguien que, negándose a admitir los cambios en el entorno, es capaz de imponer los cambios legales más violentos con tal de que el orden social o el modelo de negocio que le privilegia siga igual. No hay revolucionario más peligroso que estos que cargan con todas sus fuerzas contra el curso social y tecnológico.
Lo peor es que, amparados e incluso alentados por una clase política que ha roto la base constitucional tácita europea, los nuevos privilegios acumulados por este grupo hacen cada vez más difícil su reciclaje dentro del nuevo sistema productivo. Porque no lo neguemos, lo que queda adelante es la Devolución y la forma natural de llegar hubiera sido… una nueva SGAE.
¿Me volví loco? No. La SGAE no fue siempre lo que es hoy, sus orígenes, de hecho son bien distintos. En 1899 el escritor Sinesio Delgado y el compositor Ruperto Chapí, junto con toda una serie de jóvenes autores, crean la Sociedad de Autores. Su objetivo: que la sociedad comprara el gran catálogo de letras y partituras del poderoso editor Florencio Fiscowich. En aquella época:
El autor no podía imprimir y vender la obra por si mismo puesto que las salas negociaban sobre repertorios, no sobre obras completas, así que realmente sus ingresos se reducían al precio de venta que conseguía obtener del editor, los adelantos sobre obras futuras que este le diera (y que en la práctica les condenaban un estado de deuda permanente) y el “pequeño derecho”. Este consistía en un porcentaje de los ingresos por entradas que el empresario artístico pagaba a la “Asociación Lírico Dramática” de los propios autores.
En la práctica el modelo tendía a la concentración pues los editores negociaban contratos de exclusividad con las salas por un lado mientras por otro ataban mediante adelantos a los autores. Obtenida cierta masa crítica la perspectiva del monopolio se hacía viable, como relata el historiador Mariano Caballero:
Una vez conseguido un notable archivo musical, el más importante editor, Florencio Fiscowich impuso prácticamente en solitario, sus condiciones a salones, cafés-teatro, liceos, bailes, salones de concierto o casinos para la reproducción de sus obras. Realizando tales contratos y manteniendo en sus manos tal archivo, los teatros, autores y libretistas se plegaron a la voluntad de Don Florencio que no dudó en utilizar su fortaleza para conseguirlo, bien en asociación con otros editores o en solitario, teniendo en sus manos a los empresarios teatrales.
La resistencia hoy frente a la SGAE pasaría por una OPA recurrente frente a su catálogo. Una OPA permanente que comprara automáticamente a los cinco años de su registro todas aquellas creaciones que realmente tiene en custodia. Pero la ley permite que la SGAE cobre preventivamente por autores que no son socios (tanto españoles como sobre todo de otros países) o pertenecen a sociedades internacionales con las que SGAE no tiene acuerdos. Además con cosas como el canon, lo que hace la ley es generar una sobrevaloración arbitraria del catálogo, y para rematar la extensión tanto del concepto como del tiempo de explotación del llamado Derecho de Autor, genera artificialmente una aún mayor inflación de precios sobre sus intangibles. Por eso asociar el P2P a las descargas ilegales o la piratería es parte central de su estrategia. Impidiendo que la gente comparta lo que ha comprado aumenta el valor del stock, no porque vaya a vender más (que es cuando menos dudoso), sino porque refuerza su posición centralizadora en la distribución de contenidos.
Es decir, lo que se ha conseguido ha sido blindar el modelo evitando que aparezca un nuevo Sinesio Delgado que lidere un proceso de compra que a su vez abra una transformación y reforma del modelo caduco en el que la SGAE actual se basa.
A día de hoy, las únicas puertas que permanecen abiertas en la cabeza de nuestra clase política son las reaccionarias: destrozar las pocas raíces de la sociedad de la información y mermar la penetración y uso social de Internet aún más para mantener a toda costa el modelo de negocio de unos pocos centenares de autores privilegiados (los poquitos a los que la SGAE entrega en derechos una cantidad al menos equivalente al salario mínimo interprofesional).
Porque el otro camino, la reforma legal resulta utópica en una Europa cada vez más disciplinaria que rompe el contrato social y de libertades que la definía. Asumámoslo, el juego, el contrato político que nos unía, está siendo roto unilateralmente desde el lado del estado. No viene de ahora pero está llegando a ser demasiado costoso en términos sociales y de libertades básicas.
A SGAE implantará por sua conta, com as operadoras, o sistema de três avisos + corte no serviço de Internet que tenta impor Sarkozy em França.
A lógica é implacable: Privatizado o sistema impositivo mediante o canon digital, por que não privatizar a interpretação da lei e inclusive sua redacção, delegándola também na SGAE?
Um reaccionario é alguém que, se negando a admitir as mudanças no meio, é capaz de impor as mudanças legais mais violentos contanto que o ordem social ou o modelo de negócio que lhe privilegia siga igual. Não há revolucionário mais perigoso que estes que carregam com todas suas forças contra o curso social e tecnológico.
O pior é que, amparados e inclusive alentados por uma classe política que rompeu a base constitucional tácita européia, os novos privilégios acumulados por este grupo fazem a cada vez mais difícil sua reciclaje dentro do novo sistema productivo. Porque não o neguemos, o que fica adiante é a Devolução e a forma natural de chegar tivesse sido… uma nova SGAE.
Voltei-me louco? Não. A SGAE não foi sempre o que é hoje, suas origens, de facto são bem diferentes. Em 1899 o escritor Sinesio Delgado e o compositor Ruperto Chapí, junto com toda uma série de jovens autores, criam a Sociedade de Autores. Seu objectivo: que a sociedade comprasse o grande catálogo de letras e partituras do poderoso editor Florencio Fiscowich. Naquela época:
O autor não podia imprimir e vender a obra por se mesmo já que as salas negociavam sobre repertorios, não sobre obras completas, assim que realmente seus rendimentos se reduziam ao preço de venda que conseguia obter do editor, os progressos sobre obras futuras que este lhe desse (e que na prática lhes condenavam um estado de dívida permanente) e o “pequeno direito”. Leste consistia numa percentagem dos rendimentos por entradas que o empresário artístico pagava à “Associação Lírico Dramática” dos próprios autores.
Na prática o modelo tendia à concentração pois os editores negociavam contratos de exclusividad com as salas por um lado enquanto por outro atavam mediante progressos aos autores. Obtida certa massa crítica a perspectiva do monopólio fazia-se viável, como relata o historiador Mariano Caballero:
Uma vez conseguido um notável arquivo musical, o mais importante editor, Florencio Fiscowich impôs praticamente em solitário, suas condições a salões, cafés-teatro, liceos, dances, salões de concerto ou casinos para a reprodução de suas obras. Realizando tais contratos e mantendo em suas mãos tal arquivo, os teatros, autores e libretistas se plegaron à vontade de Dom Florencio que não duvidou em utilizar sua fortaleza para o conseguir, bem em associação com outros editores ou em solitário, tendo em suas mãos aos empresários teatrais.
A resistência hoje em frente à SGAE passaria por uma OPA recorrente em frente a seu catálogo. Uma OPA permanente que comprasse automaticamente aos cinco anos de seu registo todas aquelas criações que realmente tem em custodia. Mas a lei permite que a SGAE cobre preventivamente por autores que não são sócios (tanto espanhóis como sobretudo de outros países) ou pertencem a sociedades internacionais com as que SGAE não tem acordos. Ademais com coisas como o canon, o que faz a lei é gerar uma sobrevaloración arbitrária do catálogo, e para arrematar a extensão tanto do conceito como do tempo de exploração do chamado Direito de Autor, gera artificialmente uma ainda maior inflação de preços sobre seus intangibles. Por isso associar o P2P às descargas ilegais ou a piratería é parte central de sua estratégia. Impedindo que a gente compartilhe o que comprou aumenta o valor do estoque, não porque vá vender mais (que é quando menos dudoso), senão porque reforça sua posição centralizadora na distribuição de conteúdos.
Isto é, o que se conseguiu foi blindar o modelo evitando que apareça um novo Sinesio Delgado que lidere um processo de compra que a sua vez abra uma transformação e reforma do modelo caduco no que a SGAE actual se baseia.
A dia de hoje, as únicas portas que permanecem abertas na cabeça de nossa classe política são as reaccionarias: destroçar as poucas raízes da sociedade da informação e mermar a penetración e uso social de Internet ainda mais para manter a toda costa o modelo de negócio de umas poucas centenas de autores privilegiados (os poquitos aos que a SGAE entrega em direitos uma quantidade ao menos equivalente ao salário mínimo interprofesional).
Porque o outro caminho, a reforma legal resulta utópica numa Europa a cada vez mais disciplinaria que rompe o contrato social e de liberdades que a definia. Assumamo-lo, o jogo, o contrato político que nos unia, está a ser rompido unilateralmente desde o lado do estado. Não vem de agora mas está a chegar a ser demasiado costoso em termos sociais e de liberdades básicas.
A SGAE implantará pola súa conta, coas operadoras, o sistema de tres avisos + corte no servizo de Internet que intenta impoñer Sarkozy en Francia.
A lóxica é implacable: Privatizado o sistema impositivo mediante o canon digital, por que non privatizar a interpretación da lei e ata a súa redacción, delegándola tamén na SGAE?
Un reaccionario é alguén que, negándose a admitir os cambios na contorna, é capaz de impoñer os cambios legais máis violentos con tal de que a orde social ou o modelo de negocio que lle privilexia siga igual. Non hai revolucionario máis perigoso que estes que cargan con todas as súas forzas contra o curso social e tecnolóxico.
O peor é que, amparados e ata alentados por unha clase política que rompeu a base constitucional tácita europea, os novos privilexios acumulados por este grupo fan cada vez máis difícil o seu reciclaje dentro do novo sistema produtivo. Porque non o neguemos, o que queda adiante é a Devolución e a forma natural de chegar fose… unha nova SGAE.
Volvinme tolo? Non. A SGAE non foi sempre o que é hoxe, as súas orixes, de feito son ben distintos. En 1899 o escritor Sinesio Delgado e o compositor Ruperto Chapí, xunto con toda unha serie de novos autores, crean a Sociedade de Autores. O seu obxectivo: que a sociedade comprase o gran catálogo de letras e partituras do poderoso editor Florencio Fiscowich. Naquela época:
O autor non podía imprimir e vender a obra por si mesmo posto que as salas negociaban sobre repertorios, non sobre obras completas, así que realmente os seus ingresos reducíanse ao prezo de venda que conseguía obter do editor, os adiantos sobre obras futuras que este lle dese (e que na práctica condenábanlles un estado de débeda permanente) e o “pequeno dereito”. Leste consistía nunha porcentaxe dos ingresos por entradas que o empresario artístico pagaba á “Asociación Lírico Dramática” dos propios autores.
Na práctica o modelo tendía á concentración pois os editores negociaban contratos de exclusividad coas salas por unha banda mentres por outro ataban mediante adiantos aos autores. Obtida certa masa crítica a perspectiva do monopolio facíase viable, como relata o historiador Mariano Cabaleiro:
Unha vez conseguido un notable arquivo musical, o máis importante editor, Florencio Fiscowich impuxo prácticamente en solitario, as súas condicións a salóns, cafés-teatro, liceos, bailes, salóns de concerto ou casinos para a reprodución das súas obras. Realizando tales contratos e mantendo nas súas mans tal arquivo, os teatros, autores e libretistas se plegaron á vontade de Don Florencio que non dubidou en utilizar a súa fortaleza para conseguilo, ben en asociación con outros editores ou en solitario, tendo nas súas mans aos empresarios teatrais.
A resistencia hoxe fronte á SGAE pasaría por unha OPA recurrente fronte ao seu catálogo. Unha OPA permanente que comprase automáticamente aos cinco anos do seu rexistro todas aquelas creacións que realmente ten en custodia. Pero a lei permite que a SGAE cobre preventivamente por autores que non son socios (tanto españois como sobre todo doutros países) ou pertencen a sociedades internacionais coas que SGAE non ten acordos. Ademais con cousas como o canon, o que fai a lei é xerar unha sobrevaloración arbitraria do catálogo, e para rematar a extensión tanto do concepto como do tempo de explotación do chamado Dereito de Autor, xera artificialmente unha aínda maior inflación de prezos sobre os seus intangibles. Por iso asociar o P2P a descárgalas ilegais ou a piratería é parte central da súa estratexia. Impedindo que a xente comparta o que comprou aumenta o valor do stock, non porque vaia a vender máis (que é cando menos dubidoso), senón porque reforza a súa posición centralizadora na distribución de contidos.
É dicir, o que se conseguiu foi blindar o modelo evitando que apareza un novo Sinesio Delgado que lidere un proceso de compra que á súa vez abra unha transformación e reforma do modelo caduco no que a SGAE actual baséase.
A día de hoxe, as únicas portas que permanecen abertas na cabeza da nosa clase política son as reaccionarias: esnaquizar as poucas raíces da sociedade da información e mermar a penetración e uso social de Internet aínda máis para manter custe o que custe o modelo de negocio duns poucos centenares de autores privilexiados (os poquitos aos que a SGAE entrega en dereitos unha cantidade polo menos equivalente ao salario mínimo interprofesional).
Porque o outro camiño, a reforma legal resulta utópica nunha Europa cada vez máis disciplinaria que rompe o contrato social e de liberdades que a definía. Asumámoslo, o xogo, o contrato político que nos unía, está sendo roto unilateralmente desde o lado do estado. Non vén de agora pero está chegando a ser demasiado custoso en términos sociais e de liberdades básicas.
La SGAE # # #el per lo sieu compte, amb los operadors, lo sistèma de tres avises + talhatz en lo servici d'Internet qu'ensaja impausar Sarkozy en França.
La logica es implacable: Privatizat lo sistèma impositivo mejançant lo canon digital, perqué pas privatizar l'interpretacion de la lei e quitament la siá redaccion, en la delegant tanben en la SGAE?
Un reaccionario es quauquarrés que, en se volent pas admetre los cambiaments en l'entorn, es capaç d'impausar los cambiaments legales mai violentes amb tal que l'òrdre social o lo modèl de negòci que li priviliègia seguisca parièr. I a pas revolucionari mai perilhós qu'aquestes que cargan amb totas las siás fòrças contra lo cors social e tecnologic.
Çò de pejor es que, emparats e quitament encoratjats per una classa politica qu'a trincat la basa constitucionala tácita europèa, los nòus privilègis acumulats per aqueste grop fan de mai en mai malaisit lo sieu reciclatge dins lo nòu sistèma productiu. Pr'amor qu'o neguem pas, çò que demòra es endavant la Devolucion e la forma naturala d'arribar foguèsse estada… una nòva SGAE.
Me tornèri fòl? Pas. La SGAE anèt pas totjorn çò qu'es uèi, las siás originas, son en fach plan distintos. En 1899 l'escrivan Sinesio Prim e lo compositor Ruperto Chapí, amassa amb tota una seria de joves autors, creen la Societat d'Autors. Lo sieu objectiu: que la societat crompès lo grand catalòg de letras e particions del poderós editor Florencio Fiscowich. En aquela epòca:
L'autor podiá pas estampar e vendre l'òbra per se meteis doncas que las salas negociavan sobratz de repertòris, sobratz pas d'òbras complètas, aital que vertadièrament las siás intradas se redusissián al prètz de venta qu'atenhiá obténer de l'editor, las avançadas sobratz d'òbras futuras qu'aqueste li donès (e qu'en la practica lor condemnavan un estat de deute permanent) e lo “pichon drech”. Èst consistissiá en un percentatge de las intradas per d'intradas que l'empresari artistic pagava a la “Associacion Lirica Dramatica” dels pròpris autors.
En la practica lo modèl tendiá a la concentracion doncas los editors negociavan de contractes de exclusividad amb las salas per un costat mentre per un autre ligavan mejançant d'avançadas als autors. Obtenuda cèrta massa critica la perspectiva del monopòli se fasiá viable, coma relata l'istorian Mariano Cavalièr:
Un còp atengut un notable archiu musical, lo mai important editor, Florencio Fiscowich impausèt practicament en solitari, las siás condicions a de salons, de cafès-teatre, de licèus, de balhs, de salons de concèrt o casinos per la reproduccion de las siás òbras. En realizant de tales contractes e en mantenent en las siás mans talas archiu, los teatres, d'autors e libretistas se pleguèron a la volontat de Don Florencio que dobtèt pas en utilizar la siá fortalesa per o aténher, plan en associacion amb d'autres editors o en solitari, en avent en las siás mans als empresaris teatrales.
La resisténcia uèi front a la SGAE passariá per una OPA recurrente tèsta a lo sieu catalòg. Una OPA permanenta que crompès automaticament als cinc d'ans de lo sieu registre totas aquelas creacions qu'a vertadièrament en custòdia. Mas la lei permet que la SGAE crubatz preventivamente per d'autors que son pas de sòcis (tant espanhòles coma sustot d'autres païses) o apertenon a de societats internacionalas que SGAE a amb el pas d'acòrds. En mai amb de causas coma lo canon, çò que fa la lei es generar una sobrevaloración arbitrària del catalòg, e per rematar l'extension tant del concèpte coma del temps d'explotacion del cridat Drech d'Autor, genèra artificialmente una encara màger inflacion de prèses sobratz los sieus intangibles. Per aquò associar la P2P a las descargas illegalas o la piratería es part centrala de la siá estrategia. En empedint que las gents partejatz çò qu'a crompat aumenta la valor del stock, pas pr'amor qu'ane vendre mai (qu'es quand mens dudoso), mas pr'amor que refortilha la siá posicion centralizadora en la distribucion de contenguts.
Es dire, çò que s'es atengut es estat blindar lo modèl en evitant qu'aparesca un nòu Sinesio Prim que lidere un procès de crompa qu'a lo sieu còp dobrisca una transformacion e reforma del modèl caduco que la SGAE actuala se basa en el.
A jorn d'uèi, las solas pòrtas que demòran dobèrtas en la cap de la nòstra classa politica son las reaccionarias: estrossejar las paucas raïses de la societat de l'informacion e mermar la penetracion e emplec social d'Internet encara mai per manténer a tota còsta lo modèl de negòci d'unes paucs centenats d'autors privilegiats (los paucs que la SGAE li liura a el en de dreches una quantitat almens equivalenta al salari minim interprofesional).
Pr'amor que l'autre camin, la reforma legala resulta utopica en una Euròpa de mai en mai disciplinaria que trinca lo contracte social e de libertats que la definissiá. Assumiscam-o, lo jòc, lo contracte politic que nos jonhiá, es rot unilateralmente dempuèi lo costat de l'estat. Ven pas d'ara mas arriba a èsser tròp costoso en de tèrmes socials e de libertats basicas.
La SGAE implantarà pel seu compte, amb les operadores, el sistema de tres avisos + talli en el servei d'Internet que intenta imposar Sarkozy a França.
La lògica és implacable: Privatitzat el sistema impositivo mitjançant el cànon digital, per què no privatitzar la interpretació de la llei i fins i tot la seva redacció, delegant-la també en la SGAE?
Un reaccionari és algú que, negant-se a admetre els canvis en l'entorn, és capaç d'imposar els canvis legals més violents amb tal que l'ordre social o el model de negoci que li privilegia segueixi igual. No hi ha revolucionari més perillós que aquests que carreguen amb totes les seves forces contra el curs social i tecnològic.
El pitjor és que, emparats i fins i tot encoratjats per una classe política que ha trencat la base constitucional tàcita europea, els nous privilegis acumulats per aquest grup fan cada vegada més difícil el seu reciclatge dintre del nou sistema productiu. Perquè no ho neguem, el que queda endavant és la Devolució i la forma natural d'arribar hagués estat… una nova SGAE.
Em vaig tornar boig? No. La SGAE no va anar sempre el que és avui, els seus orígens, de fet són ben distints. En 1899 l'escriptor Sinesio Prim i el compositor Ruperto Chapí, juntament amb tot un seguit de joves autors, creen la Societat d'Autors. El seu objectiu: que la societat comprés el gran catàleg de lletres i partitures del poderós editor Florencio Fiscowich. En aquella època:
L'autor no podia imprimir i vendre l'obra per si mateix ja que les sales negociaven sobre repertoris, no sobre obres completes, així que realment els seus ingressos es reduïen al preu de venda que aconseguia obtenir de l'editor, els avenços sobre obres futures que aquest li donés (i que en la pràctica els condemnaven un estat de deute permanent) i el “petit dret”. Est consistia en un percentatge dels ingressos per entrades que l'empresari artístic pagava a la “Associació Líric Dramàtica” dels propis autors.
En la pràctica el model tendia a la concentració doncs els editors negociaven contractes d'exclusivitat amb les sales d'una banda mentre per un altre lligaven mitjançant avenços als autors. Obtinguda certa massa crítica la perspectiva del monopoli es feia viable, com relata l'historiador Mariano Cavaller:
Una vegada aconseguit un notable arxiu musical, el més important editor, Florencio Fiscowich va imposar pràcticament en solitari, les seves condicions a salons, cafès-teatre, liceus, balls, salons de concert o casinos per a la reproducció de les seves obres. Realitzant tals contractes i mantenint en les seves mans tal arxiu, els teatres, autors i libretistas es van plegar a la voluntat de Do Florencio que no va dubtar a utilitzar la seva fortalesa per a aconseguir-ho, bé en associació amb altres editors o en solitari, tenint en les seves mans als empresaris teatrals.
La resistència avui enfront de la SGAE passaria per una OPA recurrente enfront del seu catàleg. Una OPA permanent que comprés automàticament als cinc anys del seu registre totes aquelles creacions que realment té en custodia. Però la llei permet que la SGAE coure preventivamente per autors que no són socis (tant espanyols com sobretot d'altres països) o pertanyen a societats internacionals amb les quals SGAE no té acords. A més amb coses com el cànon, el que fa la llei és generar una sobrevaloración arbitraria del catàleg, i per a rematar l'extensió tant del concepte com del temps d'explotació de l'anomenat Dret d'Autor, genera artificialment una encara major inflació de preus sobre els seus intangibles. Per això associar el P2P a les descarregues il·legals o la pirateria és part central de la seva estratègia. Impedint que la gent comparteixi el que ha comprat augmenta el valor de l'estoc, no perquè vagi a vendre més (que és si més no dubtós), sinó perquè reforça la seva posició centralizadora en la distribució de continguts.
És a dir, el que s'ha aconseguit ha estat blindar el model evitant que aparegui un nou Sinesio Prim que lideri un procés de compra que al seu torn obri una transformació i reforma del model caduco en el qual la SGAE actual es basa.
A dia d'avui, les úniques portes que romanen obertes en el cap de la nostra classe política són les reaccionàries: destrossar les poques arrels de la societat de la informació i minvar la penetració i ús social d'Internet encara més per a mantenir costi el que costi el model de negoci d'uns pocs centenars d'autors privilegiats (els pocs als quals la SGAE lliurament en drets una quantitat almenys equivalent al salari mínim interprofessional).
Perquè l'altre camí, la reforma legal resulta utópica en una Europa cada vegada més disciplinària que trenca el contracte social i de llibertats que la definia. Assumim-ho, el joc, el contracte polític que ens unia, està sent trencat unilateralment des del costat de l'estat. No ve d'ara però està arribant a ser massa costós en termes socials i de llibertats bàsiques.
La SGAE implantará por su cuenta, con las operadoras, el sistema de tres avisos + corte en el servicio de Internet que intenta imponer Sarkozy en Francia.
La lógica es implacable: Privatizado el sistema impositivo mediante el canon digital, ¿por qué no privatizar la interpretación de la ley e incluso su redacción, delegándola también en la SGAE?
Un reaccionario es alguien que, negándose a admitir los cambios en el entorno, es capaz de imponer los cambios legales más violentos con tal de que el orden social o el modelo de negocio que le privilegia siga igual. No hay revolucionario más peligroso que estos que cargan con todas sus fuerzas contra el curso social y tecnológico.
Lo peor es que, amparados e incluso alentados por una clase política que ha roto la base constitucional tácita europea, los nuevos privilegios acumulados por este grupo hacen cada vez más difícil su reciclaje dentro del nuevo sistema productivo. Porque no lo neguemos, lo que queda adelante es la Devolución y la forma natural de llegar hubiera sido… una nueva SGAE.
¿Me volví loco? No. La SGAE no fue siempre lo que es hoy, sus orígenes, de hecho son bien distintos. En 1899 el escritor Sinesio Delgado y el compositor Ruperto Chapí, junto con toda una serie de jóvenes autores, crean la Sociedad de Autores. Su objetivo: que la sociedad comprara el gran catálogo de letras y partituras del poderoso editor Florencio Fiscowich. En aquella época:
El autor no podía imprimir y vender la obra por si mismo puesto que las salas negociaban sobre repertorios, no sobre obras completas, así que realmente sus ingresos se reducían al precio de venta que conseguía obtener del editor, los adelantos sobre obras futuras que este le diera (y que en la práctica les condenaban un estado de deuda permanente) y el “pequeño derecho”. Este consistía en un porcentaje de los ingresos por entradas que el empresario artístico pagaba a la “Asociación Lírico Dramática” de los propios autores.
En la práctica el modelo tendía a la concentración pues los editores negociaban contratos de exclusividad con las salas por un lado mientras por otro ataban mediante adelantos a los autores. Obtenida cierta masa crítica la perspectiva del monopolio se hacía viable, como relata el historiador Mariano Caballero:
Una vez conseguido un notable archivo musical, el más importante editor, Florencio Fiscowich impuso prácticamente en solitario, sus condiciones a salones, cafés-teatro, liceos, bailes, salones de concierto o casinos para la reproducción de sus obras. Realizando tales contratos y manteniendo en sus manos tal archivo, los teatros, autores y libretistas se plegaron a la voluntad de Don Florencio que no dudó en utilizar su fortaleza para conseguirlo, bien en asociación con otros editores o en solitario, teniendo en sus manos a los empresarios teatrales.
La resistencia hoy frente a la SGAE pasaría por una OPA recurrente frente a su catálogo. Una OPA permanente que comprara automáticamente a los cinco años de su registro todas aquellas creaciones que realmente tiene en custodia. Pero la ley permite que la SGAE cobre preventivamente por autores que no son socios (tanto españoles como sobre todo de otros países) o pertenecen a sociedades internacionales con las que SGAE no tiene acuerdos. Además con cosas como el canon, lo que hace la ley es generar una sobrevaloración arbitraria del catálogo, y para rematar la extensión tanto del concepto como del tiempo de explotación del llamado Derecho de Autor, genera artificialmente una aún mayor inflación de precios sobre sus intangibles. Por eso asociar el P2P a las descargas ilegales o la piratería es parte central de su estrategia. Impidiendo que la gente comparta lo que ha comprado aumenta el valor del stock, no porque vaya a vender más (que es cuando menos dudoso), sino porque refuerza su posición centralizadora en la distribución de contenidos.
Es decir, lo que se ha conseguido ha sido blindar el modelo evitando que aparezca un nuevo Sinesio Delgado que lidere un proceso de compra que a su vez abra una transformación y reforma del modelo caduco en el que la SGAE actual se basa.
A día de hoy, las únicas puertas que permanecen abiertas en la cabeza de nuestra clase política son las reaccionarias: destrozar las pocas raíces de la sociedad de la información y mermar la penetración y uso social de Internet aún más para mantener a toda costa el modelo de negocio de unos pocos centenares de autores privilegiados (los poquitos a los que la SGAE entrega en derechos una cantidad al menos equivalente al salario mínimo interprofesional).
Porque el otro camino, la reforma legal resulta utópica en una Europa cada vez más disciplinaria que rompe el contrato social y de libertades que la definía. Asumámoslo, el juego, el contrato político que nos unía, está siendo roto unilateralmente desde el lado del estado. No viene de ahora pero está llegando a ser demasiado costoso en términos sociales y de libertades básicas.



August 27th, 2008 at 6:14 pm
[...] parte del hecho que, de aprobarse, esta directiva permitiría que una entidad privada suplante al estado en los aspectos legislativos, judiciales y recaudatorios, no se sabe muy bien [...]
August 30th, 2008 at 12:16 pm
[...] “esmenes torpede”. En cas d’aprovar-se, aquestes esmenes permetran que una entitat de gesti
November 28th, 2008 at 2:44 pm
[...] Bautista i la construcci
November 28th, 2008 at 3:30 pm
[...] dels drets d’autor enmirallant-se en les propostes com la francesa o l’anglesa, privatitzant l’interpretació de la llei. L’excusa? Que les organitzacions de consumidors europees són més [...]